Biodiversidad en Colombia

El campo y la biodiversidad como herramientas clave para generar desarrollo de Santander

La bioeconomía surge como una alternativa para impulsar el desarrollo rural en Santander mediante el uso sostenible de la biodiversidad y el fortalecimiento de la agricultura familiar.

Alerta La estrategia busca que la riqueza natural no solo sea protegida, sino que también se convierta en una fuente de desarrollo económico

La bioeconomía comienza a consolidarse como una alternativa para fortalecer el desarrollo rural en Santander, un departamento donde la producción agropecuaria representa una de las principales actividades económicas y donde los efectos del cambio climático plantean nuevos retos para el campo.


Especialistas coinciden en que este modelo, basado en el aprovechamiento sostenible de los recursos biológicos y el conocimiento de las comunidades, podría abrir nuevas oportunidades para productores rurales sin comprometer la conservación de los ecosistemas.


En Colombia, país que alberga cerca del 10% de la biodiversidad del planeta, las proyecciones nacionales estiman que la bioeconomía podría representar el 10% del Producto Interno Bruto (PIB) hacia 2030.
La estrategia busca que la riqueza natural no solo sea protegida, sino que también se convierta en una fuente de desarrollo económico mediante procesos sostenibles.


Para Santander, donde la agricultura, la ganadería y otros sistemas productivos son fundamentales para la economía regional, este enfoque adquiere especial relevancia. La bioeconomía plantea fortalecer la agricultura familiar, diversificar la producción, recuperar suelos, promover el uso eficiente del agua y generar mayores capacidades para enfrentar fenómenos asociados al cambio climático.

Un modelo que parte del territorio

A diferencia de otros esquemas productivos, la bioeconomía propone iniciar con el conocimiento del territorio antes de desarrollar nuevos productos o cadenas de valor.


Esto implica reconocer la biodiversidad, comprender la relación de las comunidades con sus ecosistemas y aprovechar los conocimientos tradicionales acumulados durante generaciones.


El propósito es construir sistemas agroalimentarios que equilibren la producción de alimentos con la conservación ambiental, favoreciendo al mismo tiempo mejores condiciones económicas para las familias campesinas.


Dentro de este modelo también cobran importancia prácticas como la agricultura regenerativa, la transición hacia sistemas agroecológicos, la recuperación de suelos degradados, la protección de las fuentes hídricas y el fortalecimiento de las organizaciones rurales, elementos considerados esenciales para aumentar la resiliencia frente a eventos climáticos extremos.

Experiencias que dejan lecciones para Santander

En territorios como La Guajira, Vichada y el Alto Patía, en Cauca, se han implementado proyectos relacionados con el fortalecimiento de sistemas agroalimentarios resilientes, la gestión sostenible del agua, la recuperación de conocimientos ancestrales, la producción sostenible y el apoyo a organizaciones rurales, especialmente de mujeres y comunidades indígenas.


Los resultados de estas experiencias muestran que la bioeconomía puede convertirse en una herramienta para combinar productividad, conservación ambiental y desarrollo social. Para Santander, donde la seguridad alimentaria, el fortalecimiento de la agricultura familiar y la adaptación al cambio climático figuran entre las prioridades del desarrollo rural, este modelo representa una alternativa que podría contribuir a hacer más sostenibles los sistemas productivos y mejorar las oportunidades económicas de las comunidades campesinas, al tiempo que protege el patrimonio natural del departamento.