La Iglesia católica en Santander vivió uno de sus acontecimientos más representativos de los últimos años luego de que el papa León XIV impusiera el palio arzobispal a monseñor Luis Augusto Campos Flórez, arzobispo de Bucaramanga, durante la solemnidad de San Pedro y San Pablo, celebrada en la Basílica de San Pedro, en el Vaticano.
Con este acto litúrgico, el pontífice entregó a monseñor Campos uno de los símbolos más importantes del ministerio episcopal para los arzobispos metropolitanos, una distinción que expresa la comunión con el Papa y la responsabilidad pastoral sobre la provincia eclesiástica que encabeza.
El nombramiento cobra especial relevancia para Santander, ya que Luis Augusto Campos Flórez dirigió durante seis años la Diócesis de Socorro y San Gil.
Desde su designación como arzobispo de Bucaramanga, continúa además como administrador apostólico de esa diócesis mientras la Santa Sede designa a un nuevo obispo.
Un símbolo de unidad y servicio
El palio arzobispal es una banda confeccionada en lana blanca, adornada con seis cruces negras, que descansa sobre los hombros del arzobispo. Se trata de una insignia reservada exclusivamente para los arzobispos metropolitanos y solo puede ser impuesta directamente por el Papa.
Jaime Alberto Contreras, párroco de la parroquia Cristo Resucitado de Provenza, en Bucaramanga, explicó el significado de este símbolo dentro de la tradición de la Iglesia: “El Palio Arzobispal representa la autoridad del arzobispo, el servicio y su misión pastoral dentro de su jurisdicción eclesiástica; además, significa su unión con el Papa y con toda la Iglesia universal, y solo puede ser entregado directamente por el Papa. En este caso, fue entregado por el papa León XIV”.
La imposición del palio se realiza tradicionalmente durante la celebración de San Pedro y San Pablo, fecha en la que el pontífice reúne en Roma a los arzobispos metropolitanos nombrados recientemente para entregarles esta insignia.
Jornada de oración en Bucaramanga
Tras conocerse la ceremonia, la Arquidiócesis de Bucaramanga invitó a los fieles a unirse en oración por su arzobispo y por el desarrollo de su ministerio pastoral.
La entrega del palio marca oficialmente el inicio de una nueva etapa en el ejercicio de la misión metropolitana de monseñor Luis Augusto Campos Flórez, quien ahora asume plenamente este signo de autoridad, comunión y servicio dentro de la Iglesia católica, mientras continúa acompañando temporalmente la Diócesis de Socorro y San Gil hasta que sea nombrado su nuevo obispo.