El agua lluvia se convirtió en el punto de partida de una iniciativa que busca mejorar la seguridad alimentaria y abrir nuevas posibilidades de generación de ingresos para familias rurales de El Palmar, Santander.
En el municipio (es el cuarto más pequeño de Colombia) fueron entregados 30 kits para el establecimiento de huertas caseras, se incluyen tanques para recolectar aguas lluvias, semillas e insumos necesarios para poner en marcha los cultivos.
El proyecto busca que el agua recolectada tenga un segundo uso en las labores de siembra y mantenimiento de las huertas, reduciendo el desperdicio de este recurso y facilitando la producción de alimentos en los predios rurales.
La directora de la Corporación Autónoma Regional de Santander (CAS), Gloria Milena Durán Villar, aseguró que la iniciativa pretende generar beneficios directos para las comunidades.
“Buscamos que las comunidades en el área rural puedan fortalecer sus ingresos o, en algunas ocasiones, también fortalecer los alimentos que tienen al interior de la vivienda”, explicó.
Capacitación y acompañamiento
Las familias beneficiarias ya recibieron capacitación sobre la implementación de las huertas y tendrán acompañamiento durante el proceso de producción.
La intención es que los cultivos puedan mantenerse en el tiempo y que las familias desarrollen conocimientos para aprovechar los recursos disponibles en sus propios terrenos.
Entre los beneficiarios hay madres cabeza de hogar y familias rurales que cuentan con espacios adecuados para establecer los cultivos.
En una primera etapa, la producción estará orientada al consumo familiar, pero también existe la posibilidad de generar excedentes para su comercialización.
De la huerta al mercado campesino
Uno de los objetivos de la iniciativa es conectar la producción de las huertas con los mercados locales.
El alcalde de El Palmar, Cristian Andrés Alascala, señaló que varias de las familias beneficiarias ya participan en los mercados campesinos que se realizan en el municipio.
Según el mandatario, las huertas permitirán que los hogares produzcan parte de sus propios alimentos y, posteriormente, puedan comercializar los excedentes dentro del municipio.
Así, la iniciativa plantea una cadena que comienza con la recolección de agua lluvia, continúa con la siembra y producción de alimentos y podría terminar en los mercados locales.
La CAS y la administración municipal palmareña harán seguimiento a las huertas durante los próximos meses para evaluar su funcionamiento y determinar cómo puede fortalecerse la producción y su vinculación con los espacios de comercialización.