Historia

Rescate de Mateo, niño de familia bumanguesa, conmueve tras terremoto en Venezuela

La angustia de una familia bumanguesa mantiene en vilo a quienes siguen de cerca las labores de rescate tras el devastador terremoto que golpeó al sector de La Guaira, en Venezuela.

Estefanía Pedraza Familia de Mateo solicita a las autoridades redoblar esfuerzos para encontrar a Mayra

Lo primero que pidió Mateo cuando logró salir con vida de entre los escombros no fue agua, ni atención médica, ni siquiera preguntó por él mismo. Con la voz entrecortada y aún rodeado del caos que dejó el terremoto en La Guaira, Venezuela, el pequeño solo tenía una preocupación: encontrar a su mamá.

"Dejó de respirar a las 7:30", fueron las palabras que, según relatan sus familiares, repitió una y otra vez luego de ser rescatado por los organismos de emergencia. El niño había permanecido atrapado bajo los restos del edificio Club Residencial Caribe Palmar, una de las estructuras más afectadas por el fuerte sismo que sacudió la región y dejó una estela de destrucción y dolor.

En medio de la oscuridad, el polvo y el miedo, Mateo permaneció junto a su madre durante las horas más difíciles. La última imagen que conserva de ella es la de una mujer luchando por mantenerse con vida mientras ambos esperaban ayuda bajo toneladas de concreto. Según contó el menor a los rescatistas, cerca de las 7:30 de la mañana notó que ella dejó de responder.

A pesar del trauma y de la tragedia que acababa de vivir, el niño nunca perdió la esperanza de volver a verla. Su historia rápidamente se convirtió en una de las más conmovedoras de la emergencia y tocó el corazón de miles de personas que hoy siguen atentos a cualquier noticia sobre el paradero de Mayra.

Mientras tanto, a cientos de kilómetros de distancia, en Bucaramanga, una familia vive sus propias horas de angustia. Allí permanecen abuelos, tíos y otros seres queridos que no se separan del teléfono y que siguen cada reporte de los organismos de socorro con la esperanza de escuchar la noticia que tanto esperan.

Para ellos, la historia aún no termina. Aunque han pasado varios días desde el terremoto, mantienen intacta la fe de que Mayra pueda ser encontrada. Cada movimiento de maquinaria, cada grupo de rescatistas que ingresa a la zona afectada y cada actualización oficial representan una nueva oportunidad para aferrarse a la esperanza.

Mateo fue rescatado entre los escombros

La familia reconoce que el panorama es complejo, pero insiste en que mientras exista una mínima posibilidad, la búsqueda debe continuar. Por eso han elevado un llamado a las autoridades y a los organismos de emergencia para que no suspendan los esfuerzos de localización.

"Lo único que pedimos es que sigan buscando", expresan con la voz quebrada por la incertidumbre. Dicen que Mateo necesita respuestas, necesita volver a abrazar a su mamá o, al menos, conocer qué ocurrió con ella. Esa es la pregunta que hoy acompaña cada uno de sus días.

La historia del pequeño se ha convertido en el reflejo del drama que viven decenas de familias tras el terremoto. Sin embargo, para sus seres queridos, no se trata de cifras ni estadísticas. Se trata de una madre que aún esperan encontrar y de un niño que sigue aferrado al deseo de volver a verla.

Quienes conocen a Mateo aseguran que, pese a todo lo ocurrido, conserva la esperanza. Esa misma esperanza es la que sostiene a sus familiares en Bucaramanga, quienes continúan orando y siguiendo de cerca las labores de rescate que se desarrollan en la zona de la tragedia.

Familia pide no bajar la guardia en su búsqueda

Con el paso de las horas, la incertidumbre se vuelve más difícil de soportar. Sin embargo, la familia insiste en que no perderá la fe. Cada amanecer trae consigo la posibilidad de una noticia, de una señal o de un milagro que permita reencontrar a Mayra.

Por ahora, el pedido de Mateo sigue resonando entre los escombros y en el corazón de quienes han conocido su historia. Un niño sobrevivió a la tragedia, pero su mayor deseo continúa pendiente: que los rescatistas encuentren a su mamá. Mientras eso ocurre, una familia santandereana sigue esperando, aferrada a la esperanza de que esta historia aún pueda tener un final diferente.