Crisis

¡Al borde de la quiebra! Paneleros pierden $1.200 por kilo producido y amenazan con vender sus tierras

Los productores de panela de Santander y Boyacá enfrentan una grave crisis por los bajos precios de venta, que oscilan entre $3.200 y $3.300 por kilo, frente a costos de producción cercanos a $4.500..

Gobernación de Santander El gremio panelero en Santander está en crisis ante el bajo precio de comercialización, situación que los tiene trabjaando a pérdida

La crisis económica que enfrentan los productores de panela de Santander amenaza la continuidad de los trapiches y los ingresos de miles de familias que dependen de esta actividad agroindustrial, especialmente en la región de la Hoya del Río Suárez y la provincia de Vélez.

Mariela Acuña de Chacón, productora del municipio de Güepsa, advirtió que el precio de venta del kilo de panela se encuentra entre los $3.200 y $3.300, mientras que, según sus cálculos, producirlo cuesta alrededor de $4.500. Esta diferencia representa pérdidas para quienes deben asumir los gastos de mano de obra, insumos, transporte y funcionamiento de los trapiches.

“Tenemos la problemática con el precio de la panela. Se está vendiendo el kilo a $3.200 o $3.300, y todos sabemos que la fabricación cuesta $4.500 porque la mano de obra está demasiado elevada”, manifestó la productora.

La situación, explicó, se agrava por los elevados costos que implica realizar una molienda y por la competencia que, según los paneleros, representa la producción de panela en los ingenios del Valle del Cauca.

Endeudamiento y riesgo de cierre de los trapiches

El caso de Mariela Acuña es el de muchos productores quienes están endeudados y no han podido cumplir la obligación.

“Tengo un crédito por 220 millones de pesos para comprar y mejorar el trapiche, pero como estamos trabajando a pérdida he tenido dificultades para el pago del préstamo”, dijo la panelera santandereana.

Sin embargo, los ingresos que actualmente obtiene por la comercialización de panela no le permiten responder por las obligaciones financieras. Ante el riesgo de que el banco ejecute las garantías del préstamo, contempla vender parte de sus tierras para cubrir la deuda.

La productora explicó que una porción de su predio corresponde a una reserva forestal, por lo que no puede destinar toda la extensión al cultivo de caña. Esta limitación reduce sus posibilidades de generar ingresos adicionales para enfrentar las obligaciones económicas.

“En este momento la panela no da para pagar créditos. Estoy pensando que, en lugar de que me ejecuten, voy a vender el lote, la tierra para poder pagar”, relató.

Acuña también contó que es cabeza de familia desde hace 20 años, cuando falleció su esposo, y que ha mantenido la actividad agrícola con el apoyo de su hija, quien es ingeniera agrónoma.

A las dificultades económicas se suman las condiciones de las vías rurales, cuyo estado, según denunció, complica el transporte de la producción. Ante la falta de apoyo para su mantenimiento, aseguró que los propios habitantes han tenido que realizar trabajos para mejorar los caminos.

Miles de familias dependen de la producción panelera

La preocupación se extiende por la Hoya del Río Suárez, territorio compartido entre Santander y Boyacá, donde la caña de azúcar constituye una de las principales actividades económicas rurales.

De acuerdo con las cifras aportadas para este contexto, la región reúne alrededor de 1.178 trapiches activos y cerca de 42.000 hectáreas cultivadas de caña, una infraestructura productiva que sostiene el trabajo de numerosos agricultores, trabajadores de molienda, transportadores y comerciantes.

Acuña advirtió que la afectación no se limita a los propietarios de los trapiches. Según explicó, en su propia unidad productiva alrededor de 50 personas dependen semanalmente de las labores de molienda para obtener ingresos y cubrir sus necesidades básicas.

Piden al Gobierno Nacional garantizar mercados para la panela

Frente a esta situación, los productores solicitaron al Gobierno Nacional medidas que permitan ampliar los canales de comercialización y asegurar la compra de la panela elaborada en Santander y Boyacá.

Entre las alternativas propuestas está impulsar la adquisición del producto para los programas de alimentación escolar (PAE), de manera que los productores de la región tengan mayores oportunidades de vender su producción.

Aseguró que, desde su experiencia, los paneleros no han recibido suficiente respaldo para comercializar sus productos a través de este tipo de programas.

“Necesitamos mercado, sí señor, y que el Gobierno también nos incentive, nos ayude con los intereses de los bancos, que son demasiado caros”, expresó.

Gobernador de Santander propone alternativas para aprovechar la caña

Ante la problemática, el gobernador de Santander, Juvenal Díaz Mateus, manifestó que se necesita una solución de fondo y planteó explorar otros usos industriales para la caña de azúcar, con el propósito de generar alternativas económicas para los productores.

El mandatario señaló que una de las posibilidades sería impulsar la producción de etanol y alcoholes, una estrategia que, según recordó, ya se había intentado años atrás.

“Sí este es un tema nacional, hay que buscar que la caña se utilice para otros productos, para que haya precios competitivos”, afirmó Díaz Mateus.

El gobernador también mencionó la posibilidad de revisar las importaciones de alcohol y promover que los productores paneleros puedan participar en la elaboración de estos productos.