Medio ambiente

Instalaron cámaras trampa para monitorear la fauna en el río Tona

Cámaras trampa permitirán fortalecer el monitoreo de la fauna silvestre en la microcuenca del río Tona, mientras se promueve la conservación ambiental y el uso sostenible.

CDMB Los equipos fueron ubicados estratégicamente en fincas priorizadas

La microcuenca del río Tona, una de las principales fuentes de agua para el área metropolitana de Bucaramanga y un corredor estratégico de biodiversidad, entró en una nueva fase de monitoreo.

La Corporación Autónoma Regional para la Defensa de la Meseta de Bucaramanga, CDMB, y la Alianza Biocuenca instalaron cámaras trampa en predios priorizados de Tona, para fortalecer el conocimiento sobre la fauna silvestre que habita la zona.

La iniciativa, liderada por la Subdirección de Ordenamiento y Planificación Integral del Territorio, SOPIT, se desarrolla en predios donde ya existen acuerdos de conservación con productores locales, lo que permite juntar la protección ambiental con las actividades productivas de esta región.

Acuerdos de conservación

Los equipos fueron ubicados estratégicamente en fincas priorizadas, el objetivo central es ampliar la información científica disponible sobre las especies presentes y sus dinámicas.

“Estamos instalando cámaras trampa en predios priorizados de la microcuenca del río Tona, precisamente para ampliar la información en torno al monitoreo de la biodiversidad que tenemos en esta zona”, explicó la bióloga de la CDMB, Jasmilly Benavides Céspedes, quien además detalló que esto no se limitará a los predios actuales. El plan contempla extender el monitoreo a predios del Acueducto Metropolitano de Bucaramanga, a terrenos privados y a beneficiarios del programa de filtros verdes para la seguridad hídrica.

Una cuenca clave para el agua y la biodiversidad

Esta zona tiene un alto valor ambiental, pues abastece de agua a miles de habitantes del área metropolitana y alberga una importante diversidad biológica.

Sus bosques andinos y altoandinos cumplen una función de conectividad vital, al enlazar la zona con el ecosistema de páramo y formar corredores por donde se desplaza la fauna silvestre.

“Esta cuenca aloja una gran biodiversidad y nos conecta con el páramo, además estos bosques andinos y altoandinos nos permiten tener corredores de biodiversidad importantes, corredores de fauna que necesitamos conocer más”, indicó Benavides Céspedes.

Negocios verdes

Los datos recolectados por las cámaras trampa serán clave para orientar decisiones de manejo sostenible. La Corporación informó que la información se cruzará para fortalecer el conocimiento del territorio y respaldar iniciativas productivas que ya se desarrollan en cercanías a la cuenca.

Entre ellas se destacan negocios verdes como el café Rocío de la Montaña y la producción de aceite de aguacate, proyectos que buscan demostrar que es posible generar ingresos mientras se conserva el ecosistema.
El propósito final, según la autoridad ambiental, es consolidar un modelo de uso sostenible que beneficie de manera equilibrada tanto a las comunidades que habitan la microcuenca como a la fauna que depende de ella.