El mejor regalo de Amor y Amistad para Lucas Francesco Murillo no llegó envuelto en papel ni acompañado de una celebración. Llegó en forma de abrazos, sonrisas y lágrimas de emoción. El pequeño, de siete años, volvió a encontrarse este fin de semana con sus ocho hermanos en la Fundación Cardiovascular de Floridablanca, donde permanece internado y se prepara para enfrentar una compleja cirugía a corazón abierto.
Sus hermanos viajaron por carretera desde Cúcuta hasta Floridablanca para estar a su lado antes de uno de los momentos más importantes de su tratamiento. Durante cerca de dos semanas no habían podido verlo en persona y el reencuentro se convirtió en un momento especialmente significativo para toda la familia Murillo García, que volvió a estar junta para transmitirle a Lucas fuerza y tranquilidad.
Las horas previas al encuentro estuvieron marcadas por la expectativa. Los hermanos contaban los minutos para volver a verlo y, cuando finalmente llegaron a la Fundación Cardiovascular, la emoción fue evidente. El objetivo era regalarle una tarde diferente, lejos por unas horas de las preocupaciones propias de su hospitalización y de los procedimientos médicos a los que ha tenido que someterse.
La familia aprovechó la terraza de la institución para compartir con Lucas. Allí pudieron conversar, abrazarse, jugar y, simplemente, disfrutar de estar juntos. Para sus padres, este espacio fue fundamental, porque permitió que los nueve hermanos pudieran reencontrarse y acompañar al menor antes de la intervención.
Andrea Patricia García Velásquez, mamá de Lucas, explicó que poder verse, conversar y abrazarse nuevamente era especialmente importante para la familia. La idea era que el niño pudiera compartir con sus hermanos en un lugar amplio, tener un momento de diversión y, por unas horas, dejar en segundo plano la preocupación por su estado de salud.
También fue un momento especial para Luis Alfredo Murillo, padre del menor. Después de 15 días sin poder reunirse con sus otros hijos, volver a tenerlos juntos y verlos junto a Lucas representó una alegría enorme. Los hermanos habían seguido parte del proceso a través de videos, fotografías y videollamadas, pero nada reemplazaba el contacto en persona.
Durante esa tarde, Lucas consiguió olvidarse por un momento de las agujas, los medicamentos, la cama del hospital y los procedimientos médicos. La llegada de sus hermanos transformó el ambiente y hasta el personal médico y de enfermería compartió la alegría de la familia al verlo rodeado de quienes más quiere.
Para sus hermanos también fue un encuentro cargado de emociones. Laura Valentina Murillo, una de sus hermanas, contó que estaba feliz de volver a verlo, aunque reconoció que también sentía nervios por la etapa que está por comenzar. La familia sabe que detrás de esa sonrisa de Lucas hay un niño que también siente miedo y que necesita, más que nunca, sentirse acompañado.
Ocho abrazos para Lucas antes de una cirugía que le cambiará el corazón
Después de una junta médica, los especialistas tomaron la decisión de realizar este lunes 21 de septiembre una cirugía a corazón abierto, que podría prolongarse por más de cinco horas. Se trata de un procedimiento de alta complejidad que busca mejorar las condiciones de vida del menor mientras continúa creciendo y que representa un nuevo desafío para Lucas, sus padres y todo su entorno familiar.
Andrea Patricia García explicó que uno de los grandes retos será la adaptación del organismo del niño a un nuevo sistema circulatorio. Por eso, además de confiar en el equipo médico que estará a cargo de la intervención, la familia pidió acompañamiento y oraciones para que los especialistas tengan la sabiduría necesaria durante cada etapa del procedimiento.
La preocupación de la familia también está relacionada con el futuro tratamiento de Lucas. Su edad y su peso son factores que los médicos tienen en cuenta al tomar decisiones sobre su evolución y las alternativas que podrían presentarse más adelante. Por ahora, la prioridad está puesta en superar esta cirugía y permitir que el pequeño continúe avanzando en su recuperación.
Antes de ingresar al quirófano, la familia Murillo hizo nuevamente un llamado a Colombia. Recordaron el apoyo que recibieron cuando dieron a conocer la historia de Lucas y pidieron que esa solidaridad se transforme ahora en mensajes de fortaleza y oraciones por el niño, sus padres y el equipo médico que estará al frente de la intervención.
Porque, mientras se acerca una cirugía que podría cambiar su vida, Lucas volvió a recibir el abrazo que más necesitaba: el de sus ocho hermanos. Rodeado de su familia, el pequeño enfrenta este nuevo desafío con la misma sonrisa que ha acompañado su historia. Su corazón necesita una intervención compleja, pero este fin de semana quedó demostrado que, para Lucas, hay algo que también le da fuerza para seguir adelante: sentirse acompañado por toda su familia.