Encapuchados

Profesor y estudiantes se enfrentan a encapuchados para defender las clases y la infraestructura de la UIS

Docente y estudiantes de la UIS garantizaron continuidad de las clases a pesar de presencia de encapuchados.

Suministrada por estudiantes Todo comenzó cuando tres personas encapuchadas ingresaron al edificio Camilo Torres con la intención de desalojar los salones

Un valiente docente de la Universidad Industrial de Santander impidió que personas que tenían capuchas y uniformes interrumpieran las clases.

Lo que hizo el profesor fue no retroceder, y sus estudiantes tampoco, fue un impulso directo entre quienes querían imponer el cierre del aula y quienes defendieron el derecho a continuar la jornada académica.

Todo comenzó cuando tres personas encapuchadas ingresaron al edificio Camilo Torres con la intención de desalojar los salones. En uno de ellos, el docente se atravesó en la puerta y marcó un límite claro: no permitiría que irrumpieran para suspender la clase.

Los videos que circulan en redes muestran el momento exacto en que el profesor bloquea el acceso mientras exige respeto por el espacio académico.

La tensión escaló rápidamente. Hubo empujones, reclamos y órdenes para que todos abandonaran el lugar. Los encapuchados insistían en que debían salir. El profesor respondía que no tenían autoridad para ingresar ni para obligarlos a retirarse. Fue un intercambio directo, sin intermediarios, en el que quedó en evidencia la confrontación entre la protesta y la autonomía del aula.

En otro punto del edificio, varios estudiantes rodearon a uno de los encapuchados y le dejaron clara su postura: no estaban dispuestos a abandonar el campus. “Aquí nos quedamos”, se escucha decir a uno de ellos. No era un grito de confrontación violenta, sino una declaración de permanencia. Querían estudiar. Querían proteger su espacio.

Según versión de personas que se encontraban dentro de la Universidad Industrial de Santander, durante la jornada se lanzaron papas bomba, se realizaron grafitis y se registraron daños en algunos vidrios del campus.

Acciones que, para los mismos estudiantes, más allá de la intención política, generaron temor entre quienes se encontraban en la universidad y encendieron nuevamente el debate sobre los métodos de protesta.

Los estudiantes cansados de los constantes desalojos de las aulas actuaron

De acuerdo con versiones preliminares, las acciones estarían relacionadas con actividades conmemorativas por el hallazgo de los restos del sacerdote y exguerrillero Camilo Torres Restrepo, además de manifestaciones de inconformidad frente a reformas que no avanzaron en el Congreso y la cercanía del Día Internacional de la Mujer. Sin embargo, para quienes estaban en clase, el contexto no justificaba la imposición.

Ahora esta escena del docente enfrentando directamente a los encapuchados y estudiantes defendiendo el desarrollo normal de sus actividades, quedó grabado, porque no se trató de la Fuerza pública que intervino sino fue la propia comunidad académica la que marcó la línea.

Hasta ahora, las directivas de la universidad no han entregado un pronunciamiento amplio sobre lo ocurrido. Mientras tanto, el video sigue circulando y generando reacciones divididas. Para algunos, se trató de un acto de valentía. Para otros, de un reflejo del desgaste que vive la universidad pública frente a estas dinámicas.

Esta vez, la clase no se suspendió. Y eso, en medio de la tensión, marcó la diferencia.