San Gil

Una tapita puede hacer la diferencia: San Gil convierte reciclaje en ayuda para familias vulnerables

Tapitas plásticas se transforman en fondos para apoyar programas de la campaña 'Tus tapitas alimentan esperanza' de la Diócesis de Socorro y San Gil y SEPAS.

Prensa SEPAS Las tapitas se reciben en la sede del SEPAS para convertir el reciclaje en alimentos para familias vulnerables.

Una simple tapa plástica que normalmente termina en la basura puede convertirse en alimentos para familias vulnerables. Con ese propósito, el Banco Diocesano de Alimentos de la Diócesis de Socorro y San Gil y el Secretariado Diocesano de Pastoral Social (SEPAS) lanzaron la campaña "Tus tapitas alimentan esperanza", una iniciativa que une el cuidado del medio ambiente con la solidaridad hacia quienes más lo necesitan.

La propuesta busca que la comunidad entregue las tapas plásticas que habitualmente desecha para transformarlas en recursos económicos destinados a fortalecer los programas alimentarios que desarrolla el Banco Diocesano de Alimentos en diferentes municipios de la región.

El coordinador logístico del Banco Diocesano de Alimentos, Expedito Rugeles Rueda, explicó que esta estrategia nació inspirada en el llamado permanente de la Iglesia al cuidado de la Casa Común, promovido por el papa Francisco, y en la necesidad de seguir ampliando la ayuda a las personas más vulnerables.

Las tapitas plásticas pueden entregarse en la sede del SEPAS, ubicada en la carrera 9 #12-42, frente al parque principal de San Gil. Allí serán almacenadas para posteriormente ser entregadas a una empresa recicladora que las comprará y permitirá convertir ese material en recursos para la compra de alimentos.

Según explicó Rugeles, el dinero obtenido será destinado exclusivamente a fortalecer la labor del Banco Diocesano de Alimentos, que actualmente beneficia a parroquias, hogares geriátricos, comedores comunitarios, fundaciones y organizaciones sociales en municipios como San Gil, Barichara, Curití, Cabrera, Charalá, Palma, Villanueva, Guane, La Fuente y otros sectores de la provincia.

El coordinador también señaló que la iniciativa no tendrá fecha de finalización, pues pretende convertirse en una campaña permanente que permita unir dos propósitos fundamentales: proteger el medio ambiente y alimentar la esperanza de cientos de familias.

Además, anunció que trabajan en la descentralización de los puntos de recolección, para que parroquias, instituciones, fundaciones y empresas interesadas puedan convertirse en nuevos centros de acopio y facilitar la participación ciudadana.

También continúa la ayuda para Venezuela

De manera paralela, el Banco Diocesano de Alimentos recordó que continúa activa la campaña nacional de recolección de alimentos, ropa en buen estado y ayudas económicas para apoyar a las familias afectadas por la emergencia registrada en Venezuela.

La iniciativa hace parte del trabajo articulado entre la Red de Bancos de Alimentos de Colombia, el Banco Arquidiocesano de Bucaramanga y el Banco Arquidiocesano de Cúcuta, entidades encargadas de coordinar el traslado de las ayudas humanitarias hasta las zonas afectadas.

Los organizadores solicitaron que los alimentos donados sean no perecederos, estén bien empacados y cuenten con una fecha de vencimiento amplia para garantizar que lleguen en óptimas condiciones a los damnificados.

Finalmente, Expedito Rugeles hizo un llamado a la comunidad para seguir fortaleciendo ambas campañas y recordó que cada tapita, cada mercado y cada donación económica representan una oportunidad para transformar vidas.

"La caridad no se detiene ni tiene fronteras. Cuidar la creación y compartir con quienes más lo necesitan también es una manera de sembrar esperanza y construir una sociedad más solidaria", concluyó.