Las familias de la vereda San Miguel, ubicada en el corredor rural entre Aratoca y Cepitá, viven una de las peores emergencias de los últimos años tras la creciente súbita del río Chicamocha, que dejó viviendas inundadas, cultivos destruidos, animales muertos y pérdidas económicas que hoy ponen en riesgo el sustento de decenas de campesinos.
Aunque inicialmente las autoridades reportaron afectaciones en la vereda La Vega, en Aratoca, el panorama más crítico se concentra en San Miguel, donde la comunidad insiste en que la prioridad ya no son los mercados ni las ayudas temporales, sino la reubicación definitiva de las familias que quedaron viviendo en una zona considerada de alto riesgo.
Según explicó Jahir Rico, presidente de la Junta de Acción Comunal de la vereda San Miguel, la emergencia ocurrió sobre el pasado jueves 9 de julio sobre las 3:00 de la tarde, luego de que habitantes de municipios ubicados aguas arriba del río alertaran sobre una creciente que descendía con gran fuerza.
Gracias a esos avisos, las familias lograron evacuar a tiempo y no se presentaron víctimas fatales, pero la velocidad con la que ingresó el agua impidió rescatar la mayoría de los bienes.
Las pérdidas fueron enormes. Neveras, camas, cocinas, motosierras, guadañas, fumigadoras, electrodomésticos y enseres quedaron completamente destruidos por el agua y el barro. A esto se suman importantes afectaciones en cultivos de tabaco, tomate pimentón, yuca, plátano, melón y patilla, además de la pérdida de animales de producción.
De las 45 familias que habitan la vereda, 15 resultaron afectadas, mientras que cuatro o cinco viviendas deberán ser reubicadas, pues sus propietarios ya no pueden regresar debido al alto riesgo de nuevas inundaciones.
"No queremos más mercados ni más colchonetas. Lo que necesitamos es que nos ayuden a reubicar las viviendas para que esta tragedia no vuelva a repetirse", manifestó el líder comunal.
¿Por qué ocurrió esta creciente?
De acuerdo con la explicación entregada por los habitantes, la emergencia tiene varias causas.
La primera está relacionada con las fuertes lluvias registradas en las zonas altas de Boyacá, especialmente en municipios como El Cocuy, Chiscas, El Espino y Güicán, donde los deslizamientos generan represamientos naturales en quebradas y afluentes del río Chicamocha. Cuando estas barreras ceden, enormes volúmenes de agua descienden en pocos minutos provocando las llamadas crecientes súbitas.
A ello se suma un fenómeno que preocupa a la comunidad desde hace varios años: el constante arrastre de sedimentos y material erosionado desde las laderas del Cañón del Chicamocha.
Según los campesinos, ese material va elevando progresivamente el lecho del río, reduciendo su capacidad hidráulica y facilitando que el agua termine desbordándose hacia las fincas que durante décadas nunca habían sufrido inundaciones de esta magnitud.
Los habitantes insisten en que no se trata de viviendas construidas recientemente sobre la ronda del río, sino de predios tradicionales que han permanecido allí durante varias generaciones y que hoy enfrentan una realidad completamente distinta debido a los cambios en el comportamiento del afluente.
Mientras continúan las evaluaciones por parte de las alcaldías de Aratoca y Cepitá, la comunidad hace un llamado a la Gobernación de Santander, a la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) y al Gobierno Nacional para gestionar recursos que permitan la reubicación de las familias y la recuperación de sus medios de vida.
Las personas o empresas que deseen apoyar con materiales de construcción, especialmente cemento, hierro, bloques, tejas y otros insumos, pueden coordinar las ayudas directamente con la Junta de Acción Comunal de la vereda San Miguel, cuyo presidente, Jahir Rico, habilitó el número 320 236 5143 para canalizar las donaciones.
Otras emergencias mantienen en alerta a Santander
La situación en San Miguel hace parte de una compleja temporada de lluvias que golpea diferentes regiones del departamento.
En El Cerrito, la creciente del río Servitá ocasionó la pérdida de banca y el cierre total de la vía hacia las veredas Corral Falso, Jurado y El Mortiño, dejando comunidades incomunicadas. Además, se reportaron daños en viviendas, destrucción de puentes peatonales y afectaciones al sistema de acueducto municipal.
En Aratoca, otras familias de la vereda La Vega también sufrieron inundaciones y pérdidas agrícolas, mientras que organismos de gestión del riesgo mantienen monitoreo permanente sobre los principales ríos y quebradas del departamento debido a la persistencia de las lluvias.
Las autoridades reiteraron el llamado a evitar las riberas de los afluentes y atender únicamente la información emitida por los organismos oficiales, mientras continúan las labores de evaluación y atención de las comunidades afectadas.