CALI

“Solo pensaba en mis hijos”: sangileña relata el terror que vivió durante el terremoto en Cali

Una sangileña que actualmente reside en Cali relató los momentos de angustia que experimentó durante el terremoto, describiendo cómo vivió el movimiento y la incertidumbre que generó entre quienes se encontraban en la ciudad.

Jenny Rocío Franco Las líneas telefónicas colapsaron, impidiéndole a Jenny comunicarse con su esposo y saber cómo estaba su hija.

El terremoto tomó por sorpresa a Jenny Rocío Franco, una sangileña que actualmente vive en Cali, cuando se encontraba en una estación del sistema de transporte masivo MIO, rumbo a su trabajo. Lo que inicialmente parecía ser un temblor más terminó convirtiéndose en uno de los momentos de mayor angustia que ha experimentado.

Jenny recordó que se movilizaba desde el sur de Cali, donde reside en el sector de Meléndez, hacia el centro de la ciudad. Había realizado un transbordo y esperaba otro alimentador cuando recibió en su teléfono la alerta que advertía sobre el movimiento sísmico.

Sin embargo, la magnitud de lo que estaba por ocurrir fue evidente apenas unos segundos después.

Uno no tiene como tiempo de reaccionar”, relató la mujer al recordar cómo comenzó a moverse con fuerza el suelo. La estación empezó a tambalearse y varias personas buscaron rápidamente dónde refugiarse.

Jenny contó que algunas personas lograron aferrarse a las barandas ubicadas en la parte posterior de la estación, mientras otras terminaron en el suelo debido a la intensidad del movimiento. Para ella, en esos instantes, la preocupación principal no estaba en lo que pudiera pasarle, sino en sus hijos y su esposo.

“Yo solo pensaba en mis hijos. Yo solo quería ir por ellos y saber cómo estaban”, relató.

La situación se hizo todavía más angustiante cuando las comunicaciones telefónicas comenzaron a colapsar. Jenny intentaba comunicarse con su esposo y con la persona que estaba cuidando a su hija, pero no conseguía establecer las llamadas.

Ante la imposibilidad de comunicarse, decidió emprender el regreso hacia su casa.

Durante el recorrido comenzó a encontrarse con una ciudad diferente. Sobre la calle Quinta, observó nubes de polvo, personas corriendo y calles con ladrillos y escombros. El panorama confirmó que el movimiento había sido mucho más fuerte de lo que inicialmente había imaginado.

La prioridad seguía siendo llegar hasta sus hijos.

Jenny contó que posteriormente logró recoger a su hijo, quien se encontraba en el colegio cuando ocurrió el terremoto. Los estudiantes habían sido trasladados al punto de encuentro establecido por la institución como parte de los protocolos para este tipo de emergencias.

Aunque los docentes habían mantenido a los menores bajo su cuidado y habían informado a los padres que podían permanecer allí, para Jenny la tranquilidad solo llegaría cuando pudiera encontrarse personalmente con ellos.

La experiencia también dejó una profunda reflexión personal.

La mujer describió el momento como algo difícil de explicar y aseguró que durante el movimiento se sintió impotente frente a la fuerza de la naturaleza. En medio del miedo, dijo que solamente podía aferrarse a la fe.

Yo solo miraba el cielo y le pedí a mi Dios mucha misericordia”, recordó.

Para esta sangileña, que construyó su vida lejos de Santander, el terremoto terminó siendo también un recordatorio de la fragilidad humana y de la importancia de tener cerca a quienes más se quiere cuando ocurre una emergencia.

El temor de no saber dónde estaban sus hijos, la imposibilidad de comunicarse y el regreso atravesando una ciudad afectada hicieron que aquellos minutos parecieran interminables.

Hoy, al recordar lo sucedido, Jenny reconoce que fue una experiencia que difícilmente podrá olvidar. Una historia que muestra cómo, en medio de una emergencia, el instinto de proteger a la familia puede convertirse en la principal fuerza para seguir adelante.