Hacinamiento

Hacinamiento en estaciones de Policía de Bucaramanga llega a un crítico 695 % de sobrecupo

La situación mantiene en alerta a las autoridades por los riesgos para detenidos y uniformados.

Defensoría del Pueblo Casi 700 personas permanecen recluidas en estaciones de Policía diseñadas para apenas 68 cupos.

Las estaciones de Policía del área metropolitana de Bucaramanga atraviesan una de las crisis de hacinamiento más graves de los últimos años.

Espacios concebidos para la permanencia temporal de personas capturadas hoy albergan casi diez veces más internos de los que pueden recibir, una situación que mantiene en alerta a las autoridades por los riesgos que representa para la seguridad, la salud y el funcionamiento del sistema judicial.

El más reciente reporte de la Policía Metropolitana de Bucaramanga evidencia la magnitud del problema. Actualmente permanecen recluidas 692 personas privadas de la libertad en instalaciones que fueron diseñadas para una capacidad máxima de apenas 68 cupos, lo que equivale a un sobrecupo cercano al 695 %. El panorama refleja la creciente presión que enfrenta el sistema de detención transitoria en la región.

Las estaciones de Policía fueron construidas para albergar durante cortos periodos a personas capturadas mientras son presentadas ante las autoridades judiciales o trasladadas a centros penitenciarios. Sin embargo, las demoras en la asignación de cupos por parte del sistema carcelario han convertido estos lugares en centros de reclusión prolongada, una función para la que no cuentan con las condiciones adecuadas.

La situación más crítica se registra en la Estación Norte, donde permanecen recluidas 168 personas privadas de la libertad. La cifra representa un hacinamiento cercano al 1.000 %, convirtiendo esta sede en el punto de mayor congestión del área metropolitana y en uno de los casos más preocupantes para las autoridades encargadas de la custodia.

Hacinamiento en las estaciones del área Metropolitana

El panorama también es complejo en las demás estaciones de Policía. La Estación Centro reporta 127 internos; Girón alberga 106; la Estación Sur mantiene 99 personas privadas de la libertad; Piedecuesta registra 81; Floridablanca tiene 60 detenidos y la Estación La Cumbre concentra otras 51 personas. En conjunto, estas cifras reflejan una infraestructura completamente desbordada frente a la demanda actual.

El hacinamiento no solo compromete las condiciones de reclusión de quienes permanecen bajo custodia del Estado. También incrementa significativamente los riesgos para los uniformados encargados de la vigilancia, quienes deben desempeñar sus funciones en espacios reducidos y con una población muy superior a la prevista para este tipo de instalaciones.

Las autoridades advierten que la sobreocupación aumenta la probabilidad de motines, intentos de fuga, enfrentamientos entre los internos y situaciones de violencia que podrían poner en riesgo tanto a los privados de la libertad como al personal policial. A ello se suman las dificultades para garantizar controles permanentes y responder de manera oportuna ante cualquier emergencia.

Otro de los aspectos que genera preocupación tiene que ver con las condiciones sanitarias. La concentración de cientos de personas en espacios limitados dificulta el acceso adecuado a servicios básicos, favorece problemas de higiene y aumenta el riesgo de propagación de enfermedades, especialmente en instalaciones que no fueron diseñadas para albergar a los internos durante largos periodos.

La crisis también evidencia las dificultades que continúa enfrentando el sistema penitenciario colombiano. Según el informe conocido por las autoridades, actualmente 68 personas que ya fueron condenadas por jueces de la República permanecen recluidas en estaciones de Policía debido a que aún no se les ha asignado un cupo en un establecimiento penitenciario del país.

Esta situación prolonga la ocupación de espacios que deberían destinarse exclusivamente a personas recién capturadas o en tránsito hacia otros centros de reclusión. Como consecuencia, las estaciones ven reducida su capacidad para atender nuevas detenciones, generando un efecto en cadena que impacta directamente la operación de la Policía Metropolitana y el funcionamiento del sistema judicial.

¿Qué dicen las autoridades?

Frente a este panorama, las autoridades insisten en la necesidad de fortalecer la articulación entre la Policía Nacional, el Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario (Inpec), la Unidad de Servicios Penitenciarios y Carcelarios (Uspec) y las demás entidades competentes, con el propósito de agilizar los traslados de las personas condenadas hacia establecimientos penitenciarios que cuenten con la infraestructura adecuada para su permanencia.

Mientras no se adopten soluciones estructurales, las estaciones de Policía del área metropolitana de Bucaramanga continuarán enfrentando una presión cada vez mayor.

El hacinamiento, además de convertirse en un desafío para la seguridad y la convivencia, pone en evidencia las limitaciones del sistema penitenciario colombiano y la urgente necesidad de implementar medidas que permitan recuperar la capacidad operativa de estos centros de detención transitoria y garantizar condiciones dignas tanto para las personas privadas de la libertad como para los uniformados responsables de su custodia.