Vendaval

Vendaval y granizada destecharon viviendas y afectaron cultivos en Cepitá

La vereda San Miguel, Cepitá (Santander), sufrió granizada y vendaval que destechó viviendas y dañó cultivos; se realiza un censo de damnificados.

Oficina Gestión del Riesgo en Santander Cultivos y viviendas afectadas deja un vendaval en Cepitá

La tranquilidad que caracteriza la vereda San Miguel, en el municipio de Cepitá, se vio truncada cuando el cielo comenzó a oscurecerse. Lo que parecía una lluvia más de la temporada terminó convirtiéndose en una de las emergencias climáticas más fuertes que recuerdan los habitantes de esta zona rural de Santander.

"Pensamos que el mundo se iba a acabar. Nos tocó agarrarnos de lo que encontramos ante el riesgo de sufrir un accidente", relataron algunos residentes, todavía conmocionados por la fuerza del fenómeno que azotó la región durante cerca de dos horas.

Fueron ráfagas de brisa intensa dieron el primer aviso, porque posteriormente se sintieron vientos huracanados los cuales fueron incrementado su intensidad al punto que varias viviendas fueron destechadas, toda vez que el tejado voló con rumbo desconocido.

Los fuertes vientos fueron el primer aviso. Minutos después, una fuerte granizada comenzó a golpear los techos de las viviendas, los árboles y los cultivos, mientras el estruendo del hielo cayendo sobre la tierra aumentaba la angustia entre las familias campesinas, que observaban impotentes cómo el temporal arrasaba con el fruto de meses de trabajo.

Afectación sólo en San Miguel

La emergencia se registró en las últimas horas en la vereda San Miguel, donde el granizo cubrió amplios sectores del campo y dejó severas afectaciones en la producción agrícola.

Uno de los cultivos más golpeados fueron los cacao café y frijol, principal sustento económico para numerosas familias de la zona. Sin embargo, otros sembrados también sufrieron daños como consecuencia de la intensidad del fenómeno meteorológico.

Mientras cesaba la tormenta, los agricultores salieron a recorrer sus parcelas. El panorama era desolador: plantas destruidas, hojas desprendidas y extensas áreas cubiertas por los restos del granizo que minutos antes había caído con violencia.

A la emergencia ocasionada por la granizada se sumaron un fuerte vendaval y las intensas lluvias que también provocaron daños materiales en el municipio. Varias viviendas resultaron destechadas debido a la fuerza del viento, obligando a algunas familias a buscar refugio mientras pasaba el temporal.

El reporte preliminar de las autoridades señala que las precipitaciones, acompañadas por fuertes ráfagas de viento, ocasionaron importantes afectaciones en la vereda San Miguel y en otros sectores del municipio de Cepitá.

Tras la emergencia, los organismos de Gestión del Riesgo iniciaron un censo para establecer el número de familias damnificadas y cuantificar las pérdidas tanto en viviendas como en los cultivos afectados.

Se realiza evaluación

Por ahora, los productores rurales continúan evaluando los daños y esperan que las autoridades puedan brindar apoyo para enfrentar las pérdidas ocasionadas por un fenómeno que, en cuestión de horas, transformó el paisaje y dejó en incertidumbre a decenas de familias campesinas que dependen de la tierra para su sustento.

¿Qué ocurrió en la vereda San Miguel, en Cepitá, Santander?

Una fuerte granizada, acompañada de intensas lluvias y un vendaval, afectó la vereda San Miguel, causando daños en viviendas y graves pérdidas en los cultivos de la zona.

¿Cuáles fueron las principales afectaciones que dejó la emergencia?

El fenómeno climático destechó varias viviendas y ocasionó daños en decenas de hectáreas de cultivos, especialmente de tabaco, aunque otros sembrados también resultaron perjudicados.

¿Qué acciones adelantan las autoridades tras la emergencia?

Los organismos de Gestión del Riesgo realizan un censo para identificar a las familias damnificadas, evaluar la magnitud de los daños y establecer las pérdidas registradas en viviendas y cultivos.