El caso de la perra que fue agredida brutalmente por su tenedor en el norte de Bucaramanga sigue en el centro de la polémica, pues tras confirmarse que la perra fue encontrada sin vida y que además fue sepultada, al parecer por su mismo agresor, surgen cuestionamientos sobre la actuación de las autoridades competentes, por tratarse de un caso de maltrato animal que ya había sucedido y del cual se tenía conocimiento por parte tanto de la administración municipal como de la Policía.
En octubre de 2024, vecinos de la vivienda en la que se dio el reciente caso de maltrato animal, que terminó con la muerte de la perra Kiara, habían denunciado actos de violencia contra los animales que tenían en la casa en cuestión; en ese momento personal de la Inspección de Policía, la Policía Ambiental, la Secretaría de Salud municipal y la Personería de Bucaramanga, llegaron hasta el barrio Betania, para atender la denuncia ciudadana y verificar el estado de salud de los caninos, encontrando evidentes signos de violencia, según el propio informe entregado y firmado por la Inspección de Policía de Protección a la Vida.
“El personal acudió al sector Betania, etapa 12, peatonal 2, Manzana B, sector F, casa 13 de la ciudad de Bucaramanga con el fin de atender la denuncia realizada, en la cual se pudo verificar la presencia de dos caninos y se realiza evaluación médica física individual de los animales, la primera es canina Kiara, hembra, color amarillo, 02 años, condición corporal 2/5, presencia de ectoparásitos, entera, mucosas rosadas, vacuna antirrábica. El segundo es un canino, pastor alemán, 2 años, pelaje normal, condición corporal 2/5, presencia de ectoparásitos, con displasia de cadera. Se ordena la práctica de exámenes y atención médica veterinaria a los dos caninos y se ordena visita de seguimiento en 2 semanas”, dice la respuesta que recibió la persona que denuncia maltrato animal al interior de esta vivienda, en octubre de 2024, es decir, 17 meses antes de que se conociera la muerte de la perra Kiara.
Hubo signos de violencia y no se tomaron decisiones drásticas
A pesar de que en el informe entregado por la Inspección de Policía se deja claridad en las condiciones físicas de los animales, al parecer el caso fue dejado de lado y no se anticiparon a nuevos posibles maltratos contra estos perros.
“Esto no es un caso aislado, es negligencia e inoperancia institucional. ¿Cuántas vidas más deben perderse por la inacción de las autoridades? Eran perritos en condición corporal 2/5, los vecinos de Betania llamaron al CAI mil veces”, aseguró Marcela Gaviria, ciudadana que denunció estos actos de maltrato animal, mediante su cuenta de X.