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Abelardo hablaba en serio: estos son los capos trasladados a la cárcel de Palogordo

El presidente Abelardo de la Espriella busca cortar las líneas de mando que las estructuras criminales ejercen.

Inpec / Abelardo de la Espriella Traslado de capos a la cárcel de Palogordo por orden de Abelardo.

La tranquilidad habitual de la cárcel de Palogordo, en Girón, cambió con la llegada de 17 nuevos internos provenientes de Antioquia, trasladados por orden del presidente Abelardo de la Espriella.

Se trata de un grupo que concentra perfiles considerados de especial atención para las autoridades por sus antecedentes y por las organizaciones criminales con las que han sido relacionados durante distintas investigaciones judiciales.

El traslado hace parte de una operación nacional que contempla la redistribución de 117 personas privadas de la libertad en cárceles de alta seguridad del país.

En Santander quedaron 17 de estos internos, quienes ahora permanecen bajo la custodia del establecimiento penitenciario de Girón.

Palogordo recibe a 17 capos de alto de perfilCrédito: INPEC

¿Quiénes son los presos trasladados a Palogordo?

Entre los nombres que aparecen en la lista está Freyner Alfonso Ramírez García, conocido como ‘Carlos Pesebre’, quien durante años ha sido identificado como una figura de peso dentro de estructuras delincuenciales que operan en Medellín y en distintos sectores del Valle de Aburrá.

Ramírez García también tuvo protagonismo en los acercamientos de paz urbana promovidos durante el gobierno de Gustavo Petro. En junio de 2025 participó en el denominado ‘tarimazo’ realizado en La Alpujarra, en Medellín, donde varios representantes de estructuras criminales participaron en un acto público junto al entonces presidente.

Otro de los internos trasladados es Hernán Giraldo, alias ‘El Patrón’, conocido por su pasado como jefe del Frente Resistencia Tayrona de las AUC, organización que tuvo presencia en la Sierra Nevada de Santa Marta y en diferentes zonas del Magdalena.

Giraldo también ha aparecido mencionado en investigaciones relacionadas con narcotráfico. Su llegada a Palogordo hace parte del movimiento de internos con perfiles considerados de alta relevancia dentro de esta operación penitenciaria.

Perfiles de otros internos

En el listado también figura José Ómar Henao Acevedo, alias ‘Ómar’, señalado de tener una posición de liderazgo dentro de Los Pachelly. A él se suma Cristian Camilo Mazo Castañeda, alias ‘Sombra’, relacionado por las autoridades con la estructura Odín Robledo.

Otro de los nombres que ahora permanece en Palogordo es Samir Alexander Jaramillo Cartagena, alias ‘Samir’, quien fue condenado por su participación en siete homicidios relacionados con disputas territoriales y enfrentamientos por las llamadas fronteras invisibles.

También fue trasladado Juan David Corrales Jaramillo, alias ‘Jara’, señalado de desempeñar funciones de liderazgo y manejo de recursos dentro de una organización criminal vinculada, según las investigaciones, con microtráfico, extorsión y homicidios.

Otros reclusos trasladados

El grupo procedente de Itagüí se completa con Juan Fernando Álvarez, Jhony Andrés Flórez, John Fredy González Parra, Édgar Iván Guevara Cuéllar, Hernán Darío Londoño Prada, Ignacio Manuel Meléndez Mejía, Álvaro de Jesús Valderrama Arango, Jorge de Jesús Vallejo Alarcón, alias ‘Vallejo’, Juan Camilo Vélez Ospina y Edwin Ferney Vélez Restrepo.

La operación se desarrolla con un esquema especial de vigilancia debido al perfil de los internos. Su llegada también vuelve a poner bajo la lupa la capacidad de Palogordo para responder a las necesidades de seguridad que implica la custodia de personas con antecedentes relacionados con estructuras criminales.

El traslado ocurre, además, pocos días después del asesinato de Efraín Quesada, funcionario del Inpec que fue atacado cuando se dirigía a la cárcel de Palogordo. El hecho generó preocupación entre los trabajadores penitenciarios y elevó las exigencias de seguridad alrededor del establecimiento.

Mientras estos 17 internos permanecen bajo custodia en Girón, las autoridades deberán mantener un seguimiento permanente sobre las condiciones de seguridad dentro y fuera del penal.

La prioridad será evitar que las estructuras criminales puedan mantener capacidad de coordinación desde prisión y, al mismo tiempo, garantizar la integridad de los funcionarios responsables de su vigilancia.