Cinco años después de protagonizar un hecho que generó rechazo e indignación en redes sociales, un agente adscrito a la Dirección de Tránsito y Transporte de Floridablanca (DTTF) fue sancionado disciplinariamente por la Procuraduría General de la Nación, tras comprobarse que se extralimitó en el ejercicio de sus funciones durante un procedimiento vial en el ‘municipio dulce’.
La conducta, calificada como una falta grave cometida con dolo, derivó en una suspensión temporal e inhabilidad especial por al menos tres meses.
El funcionario sancionado es Edgar Alonso Galvis Acosta, quien en 2021 protagonizó un acto polémico portando el uniforme de agente de tránsito en Floridablanca.
¿El agente amenazó a los ciudadanos?
Según confirmó el Ministerio Público, el servidor público abandonó el procedimiento técnico y administrativo que adelantaba durante un operativo de control vial en el barrio Lagos II, para acudir a una actuación considerada desproporcionada y carente de sustento legal.
De acuerdo con el expediente de la Procuraduría Provincial de Juzgamiento de Bucaramanga, los hechos ocurrieron mientras Galvis Acosta realizaba la imposición de un comparendo a los ocupantes de un vehículo particular.
En medio de una discusión verbal entre las partes, el agente interrumpió el procedimiento, se dirigió a su motocicleta institucional y extrajo un arma traumática con la intención de confrontar a los ciudadanos involucrados en el altercado.
Para la Procuraduría, esta actuación representó un claro abuso de autoridad y constituyó una “vía de hecho”, al considerar que un agente de tránsito no tiene facultades para recurrir a este tipo de mecanismos intimidatorios durante el desarrollo de sus funciones administrativas y reguladoras.
El organismo de control sostuvo además que la conducta vulneró el principio de moralidad que debe regir el actuar de los funcionarios públicos, especialmente de aquellos encargados de garantizar el orden y la convivencia en las vías.
En el fallo de primera instancia, la Procuraduría Provincial de Juzgamiento de Bucaramanga calificó la conducta como una falta grave a título de dolo, argumentando que el funcionario actuó de manera consciente y voluntaria al escalar el conflicto.
La entidad también advirtió que la actuación puso en riesgo la integridad física de los ciudadanos involucrados, alejándose de los principios de proporcionalidad y razonabilidad que deben orientar cualquier procedimiento oficial.
Violencia y tránsito
El caso vuelve a abrir el debate sobre la violencia que con frecuencia se evidencia en medio de los controles de tránsito en Colombia.
No solo algunos conductores e infractores reaccionan agresivamente frente a las autoridades, sino que también ciertos funcionarios terminan respondiendo de manera desmedida, abandonando los protocolos institucionales. Situaciones como la protagonizada por este agente en Floridablanca reflejan cómo la intolerancia y la pérdida de control pueden convertir un procedimiento rutinario en un episodio polémico y potencialmente peligroso.