Girón

Máxima vigilancia en Palogordo tras traslado de internos considerados de alta peligrosidad

Las autoridades buscan blindar el centro penitenciario y evitar que la presencia de estos reclusos genere nuevos riesgos dentro de la cárcel o en sus alrededores.

LA FM Traslado de presos de alta peligrosidad obliga a reforzar seguridad en Palogordo.

Las autoridades reforzaron los controles de seguridad en la cárcel de Palogordo, en Girón, luego de los recientes traslados de internos considerados de alta peligrosidad y ante el anuncio de que otros 50 reclusos serían llevados a este centro penitenciario de Santander.

Como parte de estas medidas, el establecimiento recibió una nueva dotación de equipos especializados destinados a fortalecer la vigilancia dentro y en los alrededores de la prisión, especialmente en las zonas de mayor seguridad.

La estrategia busca aumentar la capacidad de reacción de los funcionarios y reducir posibles riesgos asociados con la presencia de internos vinculados a estructuras criminales.

Equipos de alta tecnología

Entre los elementos entregados se encuentran cámaras corporales y equipos para inspección, detectores de metales, drones y chalecos balísticos. Estos dispositivos permitirán fortalecer las requisas, mejorar la vigilancia de los diferentes espacios del penal y brindar mayores condiciones de protección al personal que trabaja en la cárcel.

La dotación fue gestionada a través del Ministerio de Justicia y la Unidad de Servicios Penitenciarios y Carcelarios, USPEC, como parte de las acciones anunciadas para aumentar las capacidades de seguridad del establecimiento penitenciario.

El presidente Abelardo De la Espriella destacó la entrega de estos equipos y señaló que uno de los principales objetivos es impedir que las organizaciones delincuenciales puedan utilizar las cárceles para mantener el control de sus estructuras o coordinar actividades ilícitas desde el interior de los establecimientos.

El mandatario insistió en que el Estado debe mantener un control efectivo sobre las prisiones y cerrar cualquier posibilidad de que los internos continúen ejerciendo influencia criminal desde las celdas, especialmente aquellos considerados de mayor peligrosidad.

Nuevas medidas de seguridad

Las nuevas medidas se conocen en momentos en que está previsto el traslado de otros 50 internos de alta peligrosidad hacia Palogordo, una decisión que ha generado preocupación en el ámbito local. El alcalde de Bucaramanga, Cristian Portilla, manifestó públicamente su oposición y advirtió sobre los posibles efectos que este movimiento podría tener en la seguridad del área metropolitana.

El mandatario municipal ha expresado preocupación por la posibilidad de que algunos de los internos mantengan conexiones con organizaciones delincuenciales que operan fuera del penal y que estos vínculos puedan representar nuevos desafíos para las autoridades de Bucaramanga, Girón, Floridablanca y Piedecuesta.

A este escenario se suma el traslado realizado semanas atrás de otros 17 internos considerados de alto perfil. Entre ellos se encuentran alias ‘Pesebre’ y alias ‘El Patrón’, dos nombres asociados a estructuras criminales de alta relevancia y que ahora permanecen recluidos en el centro penitenciario de Girón.

Con la llegada de estos internos y el anuncio de nuevos traslados, Palogordo enfrenta el reto de mantener estrictos controles sobre una población penitenciaria considerada de alto riesgo. Por eso, las autoridades buscan que la nueva tecnología permita detectar de manera oportuna cualquier elemento prohibido y mejorar la capacidad de vigilancia de los funcionarios.

Los drones, las cámaras corporales y los equipos de detección también permitirán fortalecer las labores de control en zonas donde puedan presentarse intentos de ingreso de elementos ilegales o movimientos que representen una amenaza para la seguridad del establecimiento.

Mientras avanzan los nuevos traslados anunciados, las autoridades deberán mantener una vigilancia especial sobre Palogordo para evitar que el centro penitenciario pueda convertirse en un punto desde el cual se mantengan comunicaciones o se impartan órdenes a estructuras criminales que permanecen activas en el exterior.