Maltrato animal

Kira sufrió por meses y nadie hizo nada: agresor deberá pagar $87 millones por haberla asesinado

Agresor de la perrita Kira deberá pagar 50 salarios mínimos tras brutal caso de maltrato en Bucaramanga. El proceso sigue en la Fiscalía.

Composición Alerta - X: @Cportilla40 Caso Kira en Bucaramanga: denuncias se habían hecho desde hace 18 meses

La indignación no para en Bucaramanga. Un caso de maltrato animal que estremeció a todo el país terminó con una sanción económica contra el responsable, pero también dejó al descubierto fallas en la atención oportuna de denuncias.

La víctima fue Kira, una perrita que murió tras recibir una brutal golpiza dentro de una vivienda en el barrio Betania, al norte de la ciudad. El hecho quedó grabado en video y se viralizó rápidamente en redes sociales, donde ciudadanos y colectivos animalistas exigieron justicia.

Tras la presión social y las denuncias, la administración distrital confirmó que el agresor deberá pagar una multa equivalente a 50 salarios mínimos mensuales legales vigentes. Sin embargo, el proceso no termina ahí, ya que el caso fue remitido a instancias judiciales para determinar posibles responsabilidades penales.

Multa por maltrato animal en Bucaramanga: esto deberá pagar el agresor de Kira

El alcalde de Bucaramanga, Cristian Portilla, confirmó a través de sus redes sociales que, luego de la audiencia ante la Inspección de Policía, se impuso una sanción económica significativa contra el responsable de la agresión.

“El agresor deberá responder con una multa de 50 salarios mínimos mensuales legales vigentes”, indicó el mandatario, quien además recalcó que el caso fue trasladado a la Fiscalía General de la Nación para que continúe el proceso judicial bajo el marco de la Ley Ángel, que endurece las penas contra quienes atenten contra la vida de los animales.

El pronunciamiento también dejó claro que la administración no dará marcha atrás en este tipo de situaciones. Según el alcalde, la ciudad no permitirá que hechos como este se repitan y se hará seguimiento riguroso para que haya sanciones ejemplares.

El caso generó un fuerte rechazo ciudadano, especialmente por las imágenes que circularon, donde se evidencian los golpes propinados al animal mientras permanecía amarrado. Cuando las autoridades llegaron al lugar, Kira ya había fallecido y había sido sepultada, lo que dificultó las labores iniciales de verificación.

Caso Kira en Bucaramanga: denuncias se habían hecho desde hace 18 meses

Uno de los aspectos que más ha causado molestia entre la comunidad es que el caso no era nuevo. Según denunció el concejal Camilo Machado, la situación de la perrita había sido reportada hace aproximadamente 18 meses.

De acuerdo con testimonios de vecinos, en ese momento ya se habían alertado posibles agresiones contra el animal, quien presentaba signos de desnutrición y un estado físico crítico. Pese a ello, el caso fue cerrado por orden de un inspector de Policía, lo que hoy genera cuestionamientos sobre la actuación institucional.

Machado también señaló que no se trataría de un hecho aislado, pues el presunto agresor habría estado vinculado a la muerte de otros dos perros en circunstancias similares. Además, dentro de la vivienda aún habría otro animal, lo que mantiene en alerta a las autoridades y a la comunidad.

“Kiara se pudo salvar de una muerte anunciada”, expresó el concejal, haciendo eco del sentimiento de frustración de muchos ciudadanos que consideran que hubo negligencia y falta de acción oportuna.

El caso reabrió el debate sobre la efectividad de los mecanismos de protección animal en Colombia y la necesidad de que las denuncias sean atendidas con mayor rigor. Mientras tanto, organizaciones defensoras de animales insisten en que este tipo de hechos no pueden quedar solo en sanciones económicas, sino que deben derivar en procesos penales ejemplares.

La muerte de Kira no solo deja un vacío entre quienes alzaron la voz por ella, sino que también se convierte en un llamado urgente para que las autoridades actúen a tiempo y eviten que más animales sean víctimas del maltrato.