El Socorro

Del patinaje al ring: Miguel Ángel Cáceres se alista para hacer historia con Colombia en el Mundial de Kickboxing

Con apenas 23 años, Miguel Ángel Cáceres dejó atrás el patinaje y encontró en el kickboxing un nuevo camino deportivo. En menos de dos años de preparación, consiguió llegar a la Selección Colombia y ahora se prepara para disputar el Mundial WKF 2026 en Cartagena, mientras combina el alto rendimiento con sus estudios de Enfermería, su trabajo y el sueño de convertirse en campeón mundial

Redes Miguel Ángel Cáceres Fontecha Del patinaje, donde forjó su fuerza desde niño, al ring donde hoy persigue el sueño mundial.

Apenas lleva un año y ocho meses practicando kickboxing, pero el proceso deportivo de Miguel Ángel Cáceres Fontecha ya lo llevó hasta uno de los escenarios más importantes de su carrera. El deportista, residente en Socorro, Santander, fue convocado a la Selección Colombia que participará en el Campeonato Mundial de Kickboxing WKF 2026, que se disputará entre el 19 y el 24 de octubre en Cartagena.

Con 23 años, Miguel Ángel competirá en la categoría de -75 kilogramos, en las modalidades Light Contact y Kick Light, con la ilusión de convertirse en campeón mundial y llevar el nombre de Santander y de la región a lo más alto.

Pero detrás de esta convocatoria existe una historia que comenzó mucho antes de subir al ring.

Desde los ocho años, Cáceres estuvo vinculado al patinaje, disciplina en la que desarrolló buena parte de las capacidades físicas que hoy considera fundamentales para su desempeño en el kickboxing. Después de varios años de competencias y de representar al municipio del Socorro, decidió buscar un nuevo rumbo deportivo.

La oportunidad apareció cuando conoció una academia de artes marciales que comenzó a trabajar en el municipio.

“Me quedó gustando”, recordó el deportista al hablar de sus primeros pasos en esta disciplina. Lo que inicialmente fue una nueva experiencia deportiva terminó convirtiéndose en un proyecto que, en menos de dos años, ya lo tiene vestido con los colores de la Selección Colombia.

Su experiencia previa en el patinaje también terminó jugando a su favor. La resistencia, la fuerza y el trabajo físico acumulado durante años le permitieron adaptarse a una disciplina que exige potencia, velocidad y capacidad de reacción.

Los resultados no tardaron en aparecer. Miguel Ángel participó en competencias nacionales y posteriormente en un torneo internacional y panamericano en Bucaramanga, donde consiguió importantes resultados frente a representantes de Argentina y Panamá. Más recientemente, logró destacarse en los clasificatorios que terminaron abriéndole las puertas de la selección nacional.

Ahora el reto es mucho mayor.

En el Mundial competirá en Kick Light, una modalidad que combina golpes y patadas con contacto controlado y que exige una preparación física y técnica de alto nivel. Para llegar en las mejores condiciones, su rutina incluye trote, gimnasio y sesiones técnicas bajo la orientación de su entrenador, el sensei Darío Torrealba.

Pero el deporte no ocupa todo su tiempo.

Miguel Ángel también estudia Enfermería Profesional en la Universidad de San Gil, trabaja como mesero en un restaurante del Socorro y además se desempeña como entrenador deportivo. Cada día debe combinar desplazamientos, clases, prácticas, trabajo y entrenamientos.

Para él, esa exigencia representa precisamente una parte importante del proceso.

La meta que se ha trazado para octubre es ambiciosa: volver a Santander como campeón mundial. Reconoce que enfrentará a algunos de los mejores deportistas de su categoría, pero asegura que no quiere llegar al campeonato simplemente a participar.

“Quiero quedar campeón”, es la idea que resume su desafío.

Su familia, especialmente su madre y su abuela, vive el proceso con una mezcla de orgullo y preocupación. Acostumbrados a verlo sobre los patines, ahora deben acompañarlo en una disciplina de contacto que implica enfrentarse a otros competidores sobre el ring.

Miguel Ángel, sin embargo, asegura que no quiere elegir entre sus dos grandes proyectos. Su intención es continuar creciendo tanto en el deporte de alto rendimiento como en su formación profesional.

Su historia también deja un mensaje para otros jóvenes que todavía buscan un camino. Para el deportista, no existen edades determinadas para perseguir grandes objetivos y la clave está en la disciplina, la constancia, la fe y la perseverancia.

De Socorro a Cartagena hay todavía un camino de preparación. Y del ring del Mundial podría comenzar otro todavía más grande.

Miguel Ángel Cáceres ya dio el primer golpe. Ahora quiere que sea el que lo acerque al título mundial.