Durante la noche del jueves 29 de enero, cientos de hinchas de Atlético Bucaramanga acompañaron a la familia de Camilo Andrés Rojas Rey, fiel seguidor del equipo ‘leopardo’, a quien le fue arrebatada la vida el martes 27 de enero, en un acto de violencia que manchó el regreso del clásico del oriente colombiano.
A pesar del cierre de fronteras para dicho partido, Camilo decidió viajar a territorio nortesantandereano, así como viajó a decenas de estadios de Colombia y el mundo, pero con la diferencia de que este fue su último viaje siguiendo al equipo de su corazón.
Una gran cantidad de personas se reunieron al interior y en la zona externa de la Funeraria San Pedro, en Bucaramanga, para rendir homenaje a Camilo Andrés, quien era estudiante de veterinaria y tenía 24 años al momento de su partida.
Los jugadores dijeron presente
En un acto de respeto y honor a un joven que demostró su amor incondicional por el equipo santandereano, Fabián Sambueza, Aldair Quintana, Jefferson Mena, Freddy Hinestroza, Leonardo Flores y Luciano Pons estuvieron presentes en el acto de velación del cuerpo de Camilo Andrés, mostrando que el fútbol es simplemente un deporte que, aunque genera grandes emociones, no es más relevante que la vida misma de cada uno de los participantes (jugadores, cuerpo técnico, hinchas, organizadores, logísticos y Fuerza Pública).
La banda estuvo presente
Camilo Andrés hacía parte de la Fortaleza Leoparda Sur, la barra más representativa de Atlético Bucaramanga, y como acto de honra por sus años acompañando al equipo por Colombia y Sudamérica, sus compañeros del parche “Siempre Adelante”, así como los demás integrantes de la barra, estuvieron presentes y, con el acompañamiento musical de bombos, platillos, trompetas y redoblantes, además del cántico de cancha, rindieron un homenaje especial a quien por muchos años fue su compañero de cancha. Aunque con muchos integrantes quizá no tenía una relación cercana, para todos los presentes era una cara conocida.
Fútbol en paz
En medio de la tristeza generada por la partida de Camilo Andrés, desde los grupos de hinchas, los jugadores y, en general, el mundo futbolero en Santander y Colombia, se espera que esta difícil situación que atraviesa la familia del joven al que se le arrebató la vida sirva como referente para frenar la violencia en el fútbol colombiano, porque más allá de la rivalidad y del folclore del fútbol, la vida es lo más importante, y la diferencia de colores o camisetas no debe seguir generando violencia.