Profundo dolor y conmoción ha generado en San Gil el fallecimiento del padre Benjamín Pelayo Lizarazo, reconocido sacerdote, líder comunitario y fundador de la Fundación Pastorín, organización que durante décadas trabajó por la protección y formación de niños, niñas y jóvenes en condición de vulnerabilidad.
El sacerdote, nacido en Zapatoca, dedicó más de 40 años de su vida al servicio social y pastoral en la provincia Guanentina. Fue además sacerdote emérito de la Diócesis de Socorro y San Gil y una de las voces más activas en defensa de las comunidades más necesitadas del sur de Santander.
Su trabajo trascendió el ámbito religioso. Inspirado en los principios de la teología de la liberación, promovió una Iglesia cercana a las problemáticas sociales, acompañando procesos campesinos, juveniles y comunitarios. Desde la Fundación Pastorín impulsó programas de alimentación, educación y acompañamiento integral para menores huérfanos o provenientes de familias con escasos recursos.
La noticia de su fallecimiento provocó múltiples reacciones de tristeza entre líderes sociales, exalumnos, voluntarios y ciudadanos que compartieron con él diferentes procesos comunitarios.
Roberto Ordoñez recordó al sacerdote como “un santo y servidor de la juventud”, destacando cómo durante años entregó su vida al cuidado de decenas de niños en zonas rurales de San Gil.
“Él veía por su alimento, por su ropa, por su estudio, por todo. Siempre estaba pendiente de las necesidades de la comunidad y muchas veces tuvo que enfrentar a las autoridades para defender causas sociales”, expresó.
Por su parte, Alba Rosa Abaunza aseguró que el padre Benjamín se encontraba tranquilo y optimista en los últimos días, recordando con alegría los jóvenes que logró sacar adelante profesionalmente gracias a su trabajo social.
“Su legado más grande fue la educación y el amor por los niños más necesitados. Él sembró esperanza donde muchas veces no la había”, manifestó.
El legado de Pastorín
La Fundación Pastorín se convirtió durante años en un referente de apoyo social en San Gil y la provincia Guanentina. Allí decenas de menores encontraron alimentación, acompañamiento y oportunidades educativas gracias a campañas solidarias y al liderazgo del sacerdote.
Diversas personas recuerdan cómo el padre Benjamín organizaba actividades comunitarias, jornadas de apoyo y redes solidarias para sostener la fundación, muchas veces enfrentando dificultades económicas pero manteniendo viva la misión de ayudar a quienes más lo necesitaban.
El cuerpo del padre Benjamín será velado en la Funeraria Los Olivos en San Gil, en la Cl. 12 #8-06 desde este jueves 7 de mayo a partir de las ocho de la mañana. Las exequias se efectuarán el próximo viernes 8 de mayo a partir de las diez de la mañana en la parroquia Santa Cruz La Catedral.
Desde Alerta San Gil nos unimos a las condolencias y soidaridad a familiares y amigos del padre Benjamín Pelayo.